Qué nos pasó, Chile: El libro

Una guía para entender el origen del estallido

social y no sucumbir en un océano de fake news.

Como ha explicado el psiquiatra Ricardo Caponni, en medio de esta batahola hay pocas cosas más importantes que objetivar el fenómeno. Te espera un alud de cifras y gráficos destinados a iluminar la comprensión de la realidad e iluminar un debate informado. La mayor parte son series de tiempo, porque estamos convencidos de que para proyectar el futuro es imprescindible conocer el camino recorrido. No podemos solo echarle un vistazo a la foto, hay que tomarse el tiempo de sentarnos a ver la película. Cuán sólidos son los argumentos refundacionales depende en gran medida de la evaluación de la trayectoria reciente: si concluyésemos un desempeño nefasto los giros copernicanos podrían ser atendibles. En caso contrario, la “solucionática” habitará en la zona de la gradualidad.

El énfasis en la planilla Excel es vilipendiado por parte de los movilizados. “Sal de tu torre de marfil y mira el mundo real” acusan algunos, “te falta calle” reprochan otros, “cuadrado, reduccionista” despotrican por ahí. Subyace la noción de que lo que se siente en carne propia prima por sobre lo que cualquier gráfico sin alma pueda jamás tabular. Es un error. Los fenómenos sociales deben ser abordados a través de la ciencia —por árida y aburrida que sea— y no de casos individuales. Como reza el aforismo: “el plural de anécdota no es datos”. No es que las estadísticas sean una cosa y el mundo real otra. Las estadísticas son, precisamente, nuestro mejor esfuerzo por describir el mundo real. El mismo mundo profundamente humano, de pensiones insuficientes y salarios desiguales. Por eso Esther Duflo, Nobel de Economía 2019, insiste: “El objetivo de nuestro trabajo es asegurarnos de que la lucha contra la pobreza se base en evidencia científica”.

Sabemos que para una persona que no llega a fin de mes, un gráfico de aumento de salarios reales ofrece nulo poder persuasivo. Más aún, puede leerse como un insulto a sus carencias cotidianas. La discusión sobre cómo se comunican estas cifras es otra, pero reacciones emocionales como esas no cambian los métodos de la buena ciencia.

Portada libro ¿Qué nos pasó, Chile?

La disonancia cognitiva de quienes sobrellevan una vida de privaciones revela la magnitud del abismo que se ha abierto entre percepción y realidad, pero no modifica la realidad.

Puede sorprender que este trabajo no proponga soluciones. Ello podría sugerir cierta complacencia con el estado de las cosas. Nada más lejos de la realidad. Son muchísimos los aspectos de nuestro arreglo social que deben cambiar. Algunos en profundidad. Sin embargo, este texto se ha circunscrito al modelo de desarrollo constatado. Hablamos de la trayectoria recorrida, no de las avenidas de futuro posibles. Es el mismo motivo por el que no se aborda la dimensión de seguridad pública. No es que quienes perdieron su patrimonio, sus ojos o la propia vida no merezcan atención, o que la idoneidad de los procedimientos de Carabineros o los uniformados heridos sea irrelevante. No es que creamos que estos casos constituyan un simple “daño colateral inevitable”, supeditado a algo mayor. Son todos temas cruciales, que cruzarán el debate público por años. Es solo que no son el objetivo de este esfuerzo particular.

Capítulos

Si quieres, puedes descargar el libro por capítulos: